Ganado

Cuando los animales comenzaron a partir con los ojos abiertos, las reses se volvieron benditas. El duro proceso se trajinaba en la parte media de La Mucuy, justo en un sitio donde había sembrado un eterno botalón que supo de todos los sufrimientos de aquellos tiernos animales cuando, con sus ojos sufrientes, se despedían de los colores que habían comido en su larga vida.

Solo los rudos serían los encargados de amarrar gigantes vacas que con sus presencias eran capaces de espantar a cualquiera. Sus enormes ojos asustados nunca desempacaban los saltones pasos de perseguidas fieras. Aquel era el mundo del ganado oloroso y cubierto con cueros de gran resistencia, manchas y cachos con los cuales se hacían vasijas para tomar vinos, collares, aretes y zarcillos que brillaban por sus durezas y trompetas que anunciaban la seguridad de sus pueblos.

Con aquellas piezas relucieron los primeros amores pues, como un perrito hambriento anunciando su nueva comida, crecían las feroces pasiones que después se inundaban de infusiones ardientes, solo calmados con galletas de pacientes abuelas pintadas como desalmadas por las madres de sus nietas.

En la parte alta de La mucuy queda una zona conocida como El Salado, allí eran testigos de cómo se escurrían las últimas lágrimas de aquellas enormes bestias que en el fondo fueron inocentes animales arreados en mañanas y tardes donde sus gigantes tamaños les impedían ocultarse, pues sus cuerpos no podían encubrirse ni con palabras estrújalas.

Las reses eran inocentes semovientes que llegaron a ser capaces de guiar a los hombres ciegos quienes caminaban a sus lados tomados de sus curtidos cueros. Se cuenta que por algunas montañas subieron para quedarse fuera de la furia de hombres. Los más fuertes fueron capados y los convirtieron en bueyes. A esos no los sacrificaban pues sus fuerzas eran los arados de empobrecidas tierras que había que escarbarlas para que llegaran a ser tan ricas como las morocotas de los abuelos ciegos quienes pasaron a ser sus protectores y ellos sí creyeron que todo a pesar de los años sería diferente.

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