CUENTOS

A Lucía en sus doce.

Antes de partir al dolor del cementerio, María Visitación Rodríguez se reúne junto su familia quedando alrededor de una ronroñosa mesa de madera. Aquella conversa se dio sobre un mesón el cual fue colocado por su abuelo un 31 de julio de 1914. Todo comenzó cuando llegó a rumorearse que un gigantesco chorro de una sustancia llamada mene por los aborígenes lanzó durante días y noches un ruido parecido al de una manada de cochinos de monte recién enloquecidos como buscando vengarse de algunos. Eso fue justo un jueves a eso de las cuatro de una tarde calorosa, sofocante más de lo normal cuando un incontable número de despavoridos corrieron tanto que hasta la orientación de regresar al pueblo perdieron. Así lo recordaban junto al tatarabuelo Visitación quien siendo casi un joven astuto estuvo ahí.

Antes de morir su padre heredó una colección de quince tazas de peltre adquiridas una a una por un ejército de hombres caídos en las culpas de unas lagunas revueltas cuando algunos decidieron meterse a políticos y no encontraban a sus enemigos ni buscándolos. Por esta razón su padre le replicaba: “Eso de meterse a político es cosa de demonios”.

Pero los dueños del peltre fueron muy rebeldes y por eso sus pocillos quedaban en sus tumbas, en el cementerio justo al lado de sus epitafios. Morían y ya sus familiares sabían que tendrían que descansar con aquellos jarrones que les pertenecieron sin nunca desgastarse.

Visitación Rodríguez decía: “Ahora recuerdo que algunos le ponían una marca para que nadie las utilizara, pero en el fondo se decía que era para que algunos les descubrieran sus secretos, pero eso sucedía únicamente con las tazas, además de los golpes que se llevaban cada vez que se caían, de allí viene un término popular: eso está como pocillo de loco”.

Lo otro era ver la variedad de tazas en una casa y decirle a la señora de esta: “¿La verde pertenece a la niña?” Porque la azul es de un hijo esperado por las lanzas de un ejército que aparece y desaparece de vez en cuando. Mientras una abuela loca les decía: “Aquella grande es de mi marido y aquella otra es de una abuela más vieja que yo”.

Dr. Miguel A. Jaimes N.

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Premio Mejor Columnista Diario-Frontera Mérida 2011

Premio estadal Gabinete cultura Mérida Gran Explosión Bicentenaria MPPC 2012

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Condecoración comandante Hugo Chávez Única Clase Alcaldía Santos Marquina 2015

10mo Edición del Foro Permanente MPPC 2015

Para: Diario Frontera

Mayo 2 del 2018

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