CASIOTE

Casiote fue un viejo del cual nadie nunca llegó a imaginarse cómo apareció. Decían que su espíritu y sueños los encontraron caminando cuando venían desde unas largas montañas, sitios que permanecieron olvidados quizás por lo alejado e impenetrable. Hasta que murió. Aquello tuvo lugar en un lado de un río que siempre tuvo muy pocos motivos para inundar a los demás. Y Casiote decía en vida que eso era por sus oraciones y justo antes de irse, para regresar siglos después, él debería beber de aquellas aguas.

Siempre tuvo una maña activada y era la de mandar a toda hora del día y de la noche también. Llevó los pantalones bien puestos como decían por esos lados y ay de los hijos que le desobedecieran porque les venía un castigo severo.

Pero lo más grave era cuando llegaba muy tomado, inmediatamente mandaba a sacar todos los santos del altar de su mamá y cuando le pasaba la borrachera despertaba arrepentido. No quería creer que él había ordenado echar a todas las imágenes de aquel nicho sagrado adorado con velas de todos colores y tamaños. Ante esto venía el arrepentimiento, rápidamente corría hasta el altar y entre gritos buscaba al párroco Evaristo. Eso era después que las monjas de la capilla en rechazo le echaban candado a las argollas que trancaban las viejas puertas de maderas eternas cuando esté en su desespero casi las sacaba de cuajo de los golpes que soportaban las bisagras.

Pero Evaristo era un santo. Él lo buscaba entre el desespero y le ayudaba en el culto.  Después iba y lo confesaba en el altar con la intención de saldarle todos los pecados. Esto sirvió de ejemplo para todos los que tomaban.

A su muerte sus hijos quedaron desamparados pues eran muy chiquitos y nada de aquellos dolores comprendían, solo guardaban silencio. Pero muchos años después ya todos sus hijos fueron adultos y eran otras sus condiciones de vida.

Justo un año antes de morir conoció al viejo Chema Aparición. Él escribió una novela en la cual insertó cada una de sus anécdotas y otras tantas de Casiote. Pero después quiso decirle que eso no había sido así, aunque hubo testigos. Entonces no le quedó más que aceptarlo. Ese pecado contra todos los santos siempre le remordería su olvidadiza conciencia.

Dr. Miguel A. Jaimes N.

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Premio Mejor Columnista Diario-Frontera Mérida 2011

Premio estadal Gabinete cultura Mérida Gran Explosión Bicentenaria MPPC 2012

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Condecoración comandante Hugo Chávez Única Clase Alcaldía Santos Marquina 2015

10mo Edición del Foro Permanente MPPC 2015

Para: Diario Frontera

Mayo 30 del 2018

 

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